Sobre el reencuentro.

Las Sesiones Intimas son siempre un espacio de encuentro especial. Tenemos tiempo para dedicarnos, para mirarnos a los ojos y expresarnos. Esta ocasión era más emotivo si cabe. Han pasado cuatro meses desde que me mudé al norte, y éste era el primer reencuentro. Fue como volver a casa. La práctica empezó con abrazos y sonrisas muy amplias.

Lo que más me gusta de estos encuentros, y más aún en los retiros de fin de semana es que nos damos tiempo. Nos dedicamos plenamente a la exploración de nuestro propio movimiento. Nos convertimos en observadores de nuestra propia forma, nos damos cuenta de pequeños grandes detalles al mismo tiempo que le damos la mano al otro, prestando nuestra mirada a su servicio, acompañándole en su propia percepción.

En esta Sesión exploramos formas diferentes de respiración. Rompimos patrones de respiración comúnmente aprendidos, dando espacio a nuevas formas. Por lo general, las nuevas formas suelen desconcertar y tienen la capacidad de desvelar alguna resistencia que con la práctica y la atención nos permiten crear nuevos caminos de conexión cuerpo-mente.

Exploramos el movimiento auténtico y propio de cada uno y su respuesta; lo que nos hace sentir, a dónde nos lleva física y energéticamente. Prestamos atención a la fluidez en la quietud de la asana, encontrando de nuevo movilidad en aquellos lugares en la que la hemos perdido. Se trata de dejar que el cuerpo guíe y nos lleve. Que escuchemos sus necesidades y lo que nos susurra.

Fuimos en búsqueda de la fluidez que nos habita dejando que ésta nos mueva sin esfuerzo. Por un rato, nos convertimos en agua.

Tres horas que pasaron volando. Por suerte, se acercan los retiros de Noviembre en Gredos y Diciembre en Valencia en los que tenemos días enteros de exploración de movimiento y yo no puedo estar más contenta de que lleguen esos días.

Gracias a todos los que vinisteis ayer. Seguid explorando. Nos vemos pronto.